En el otoño de 1976, Eldar Riazánov, el director más popular de la Unión Soviética y autor de comedias que se reían de la burocracia con suficiente sutileza como para esquivar la censura, llegó al set de Служебный роман con algo inédito: había elegido a todos sus actores sin pruebas de cámara y sin someterlos al consejo artístico del estudio. Para Alisa Freindlich, la actriz de teatro de Leningrado que iba a ser la protagonista, el trabajo empezó antes del primer día de rodaje. Revisaron los roperos de Mosfilm buscando ropa informe, sin talle, deliberadamente fea. Faltaba algo. El camarógrafo Vladímir Najábtsev trajo de su casa los anteojos de armazón grueso que habían sido de su padre. Con eso quedó armada la mymra.

Мымра es una palabra rusa que no tiene traducción exacta al castellano. Los diccionarios la definen como persona aburrida y sombría; en el uso cotidiano se aplica sobre todo a una mujer huraña, mal vestida, que parece haber renunciado a todo lo que no sea el trabajo. En la película, los empleados de la oficina de estadísticas de Moscú se la dicen a sus espaldas a Ludmila Prokofievna Kalúgina, su directora: treinta y seis años, una Volga de servicio, sin vida aparente fuera de esa oficina. La película le daría a la palabra un segundo nacimiento.

La trama arranca con un consejo que es también una pequeña radiografía del sistema soviético: un hombre que acaba de volver del exterior le sugiere a un colega tímido que la única forma de conseguir el ascenso es coquetear con la jefa. El colega acepta. Lo que sigue no es lo que el consejo prometía.

Una comedia escrita en 22 días

Служебный роман tiene un origen que dice algo sobre cómo funcionaba la industria cultural soviética. Riazánov y el guionista Emil Braginski, su colaborador habitual, escribieron la obra de teatro de la que surge la película, Сослуживцы, en apenas 22 días, en 1971. La obra se representó en decenas de escenarios. En 1973 la televisión hizo su propia versión, que Riazánov consideró fallida. Él quería filmarla.

Para el papel de Kalúgina tenía a Freindlich decidida desde antes de ponerse a escribir el guion en serio. El problema era que vivía en Leningrado y tenía compromisos de teatro que no podía cancelar. Riazánov le prometió que podría viajar cada vez que lo necesitara. Se pasó el rodaje yendo y viniendo entre las dos ciudades.

Oleg Basilashvili, actor de teatro clásico con treinta años de carrera, no quería el papel del villano elegante: quería ser Novoseltsev, el estadístico torpe, y creía que su cara de cansado era perfecta para el protagonista. Los maquilladores trabajaron en las dos direcciones opuestas: convertir al refinado Andréi Miagkov, que dos años antes había protagonizado La ironía del destino, en un soltero desaliñado, y al exhausto Basilashvili en un Samojválov pulido y satisfecho. Basilashvili después admitió que Riazánov había acertado.

La película se filmó en una casa de renta de 1900, en la esquina de Petrovka y Kuznetski Most, en el centro de Moscú. El edificio todavía existe. Los interiores se construyeron en los pabellones de Mosfilm. En los letreros de las instituciones inventadas que aparecen en la entrada, "NII de Nada", "Glavpesca Mosstroypesca", "Glavperforación", hay chistes que remiten a Bulgákov, a Ilf y Petrov, y según algunos analistas, una alusión velada al KGB. Que los censores no los hayan visto o hayan preferido no verlos es otra pregunta.

Riazánov le pidió al compositor Andréi Petrov, su colaborador habitual en una docena de películas, que musicalizara un poema del inglés William Blake. Petrov lo hizo. La canción quedó. Tiempo después se supo que el poema era del propio Riazánov, que no quería usar su posición para imponérselo. Se convirtió en uno de los temas más conocidos de la película: "У природы нет плохой погоды", "La naturaleza no tiene mal tiempo", que en Rusia funciona como proverbio.

La película la vieron 58,4 millones de personas. Fue la más taquillera de 1978 en la Unión Soviética. Los lectores de Pantalla Soviética eligieron a Freindlich y a Miagkov como actriz y actor del año. En 1979 recibió el Premio Estatal de la RSFSR "hermanos Vasíliev". Freindlich fue la única protagonista que no lo recibió: las reglas de la época impedían dar dos premios en menos de dos años, y ella acababa de recibir uno por su trabajo en el teatro.

El film se disolvió en el idioma. "Si no existiera la estadística, ni sabríamos lo bien que trabajamos", "La naturaleza no tiene mal tiempo", "Мымра, a sus espaldas, claro" son frases que los hablantes de ruso reconocen sin necesidad de saber de dónde vienen, como ocurre con los refranes. Hay compilaciones que registran más de 50 líneas del film que pasaron al uso cotidiano. Es el tipo de penetración cultural que no se planifica.

En 2017, por los cuarenta años del estreno, Google le dedicó un doodle. En 2011, el director Sarik Andreasián hizo un remake con Vladímir Zelenski, el comediante ucraniano que en 2019 pasaría de actor a presidente de Ucrania y hoy conduce la resistencia contra la invasión rusa, en el papel de Novoseltsev. La crítica lo ubicó entre los peores films del año. Svetlana Nemoliáyeva, que había interpretado a Ryzhova en el original, dijo que ni lo terminó de ver. El diario Novye Izvestiya escribió que el fracaso del remake era un regalo inesperado para Riazánov: dejaba en claro, por contraste, por qué el original sigue siendo irremplazable.

La película está en el catálogo en esta URL.